¿Cualquier carro nos sirve para salir a correr por el carril bici de nuestra ciudad? No, error!
Tras finalizar mi bonita, necesaria y añorada baja maternal, comencé a buscar un poquito de
free time para mí y cuadrarlo con los horarios y rutinas del día a día, junto a la vida laboral. Y la verdad ¡fue un auténtico caos!. No había muchos huecos por no decir ninguno, así pues decidí pasar al plan B: a la vez que salgo a dar el paseo mañanero con
Ardillita, podría disfrutar también corriendo. Muy animada empecé a surfear por la red en busca de carritos para correr, o incluso un carrito/remolque/cosa que me sirviera tanto para correr como para la bici.
El carrito de correr es una opción muy interesante para madres (y padres) deportistas o que simplemente viven en terrenos escarpados alejados de la ciudad, si tengo la suerte -claro- de que lean mi blog antes de comprarse un carrito durante el embarazo. Yo no tuve la suerte de encontrar esta información y he realizado doble desembolso. De haberlo sabido no habría comprado un carrito normal (capazo y luego sillita) y luego otro para correr. No. Habría ido directamente a por el de correr, que sirve para paseo, y le habría encasquetado un capazo para los 2-3 primeros meses (el capazo acaba prácticamente nuevo en algún trastero, siempre).
Quiero compartir con vosotros mis hallazgos tras más de 1 mes en busca y captura de mi nuevo objetivo, y mis conclusiones después de bucear por la red y agrupar la información disgregada que encontré. Sigue leyendo para leer lo que encontré.